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Mostrando entradas de 2013

Lacan, Ibañez y Prigogine: el tiempo asimétrico.

Julio César Galicia Orizaba "En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pên, opta —simultáneamente— por todas. Crea así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan." El jardín de senderos que se bifurcan - Borges. Conocer la naturaleza del tiempo es una problemática que, a lo largo de la historia, ha sido abordada por una gran cantidad de disciplinas. Prácticamente todas las áreas del conocimiento tienen interés en ampliar su saber sobre la temporalidad. El psicoanálisis no es una excepción. Jacques Lacan, uno de los pensadores más importantes en el campo psicoanalítico, fue autor de una obra basta pero altamente heterogénea y poco sistematizada, esto le permitió abordar una gran diversidad de temas, entre ellos el tiempo. Lacan extrajo de su práctica clínica ciertas consecuencias sobre la temporalidad que aun ahora no dejan de se...

Continuación de lo infinito

Gracias quiero dar al divino laberinto de los efectos y de las causas Por la diversa psicología que me presentó a Freud, Por el vienés fumador, que el análisis inventó, Por el psiquiatra francés, que lo descubrió y retornó, Por las fumadas que ambos dieron en la misma flama; Por el psicoanálisis, que me amplió el panorama, Por esas nuevas lecturas a las que siguieron muchas, Por los lacanianos, que no entendieron nada y en su desesperación citaron a Borges; Por Isidoro, que me abrió los ojos a otro universo, Por su metafísica, sus laberintos y espejos, también por sus cuentos, acaso conjugan todos sus versos, Por sus referencias que apuntaban tan lejos, A ese horizonte imaginario llamado literatura, Por esa poesía que me limpió los ojos, y me dejó con esta nueva vista la aventura de mirarte como lo hace la divinidad, sin enojos, en tus detalles, en tu ser; con perfecta hermosura.

Te busco vivo y muerto.

Cuando vas a tu intocable recinto, si te pido, lastimero, que vuelvas, y tú mantienes silencio en la lengua, busco, en la obscuridad del infinito, el mapa del laberinto maldito; la luz redentora en la negra selva; el áureo camino que devuelva tu aroma exhalado, ese dulce mito. Mas es tu costumbre darme la espera, regalarme el gusano despiadado que carcome el alma y desasosiega. Dame fin de una vez apuñalado; niégate; desgarrame e incinera, déjame muerto, pero liberado.
"... Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte es fatigar las largas soledades que tejen y destejen este Hades y ansiar mi sangre y devorar mi muerte. Nos buscamos los dos. Ojalá fuera este el último día de la espera."

Impresión, Sol ausente.

Lo único que puede expresar, hablar, es el silencio; el viento, las cenizas, la forma pura que, escondida, necesita de la ausencia para ser percibida por la mayoría. Todo lo demás es una vana construcción efímera. Fragmentado, desplazado y después condensado, el Sol hizo poesía para que los hombres pudieran acercarse a él sin quedar ciegos. A la poesía del astro rey la llamaron ciencia. Ciencia que, despedazando y ausentando lo que toca, sirve como único soporte de la verdadera expresión solar. Resignado, aceptó la necesidad de mutilación. Se dio cuenta de su existencia excesiva. Supo que la distancia y los materiales atenuantes que por fuerza cruza su luz y su calor eran necesarios para la aparición de la vida.

El espejo

Yo, de niño, temía que el espejo me mostrara otra cara o una ciega máscara impersonal que ocultaría algo sin duda atroz. Temí asimismo que el silencioso tiempo del espejo se desviara del curso cotidiano de las horas del hombre y hospedara en su vago confín imaginario seres y formas y colores nuevos. (A nadie se lo dije; el niño es tímido.) Yo temo ahora que el espejo encierre el verdadero rostro de mi alma, lastimada de sombras y de culpas, el que Dios ve y acaso ven los hombres. — Jorge Luis Borges

Café

Son las dos de la madrugada y sigo con sabor a café. Una taza cargada bebida al atardecer es el asesinato de la mañana siguiente. Cafeinado no duermo, sin dormir recuerdo. Recuerdo un día cuando tomando café se me fue el tiempo y el destino fingió que me esperaba; te conocí por mi retraso; fui yo quien lo esperó a él; su cómplice el café. Tampoco olvido aquella vez cuando tomaba uno cargado, llegaste, te acercaste y dijiste: "no me gusta el café, llévate su olor de aquí". Otra ocasión fue aquella cuando me viste bebiendo de una taza y con decisión lo probaste: "yo también quiero, dame", exigías. No te importó que fuera amargo, bebiste. Sigo preguntándome a qué te sabía. Desde ese entonces pedías cada vez más seguido un descafeinado, "ven, te invito un café", decías, y al acabar el día todas las tazas seguían limpias y el sueño llegaba instantáneo y profundo. Esos cafés incorpóreos, sin olor ni sabor son los mejores que he tomado. Inevitablemente todo me ...

Sobre el pragmatismo incompleto

Me parece que algunas ocasiones confundimos lo práctico con lo inmediato. Alguna vez escribí que ciertos "pragmáticos" no se daban cuenta que su 'no rodear' constituía también un rodeo, y quizá el peor. Pragmática, sabemos, hace referencia a la práctica. Se le aplica el adjetivo de práctico a aquello que funciona, que muestra resultados, que es aplicable en 'la vida real'. La trampa reside precisamente en estos términos, ¿qué es funcionar?, ¿a qué llaman resultados?, ¿qué es la vida real? Es en esta parte donde ciertas visiones miopes pueden confundir lo inmediato, o peor aun, lo sensible, con lo real. Sabemos que el hombre tiene metafísica, en el sentido más apegado a la etimología de la palabra, es decir, que el hombre es más que eso físico que podemos ver, no solo es carne, es también pensamiento, no solo es cuerpo, es espíritu. Las dos, complementos igualmente importantes, influyen directamente en su contraparte: lo que vemos influye en lo que no vemos ...

Sobre mi escribir

En mi paso por la institución educativa hube de tomar por fuerza una materia llamada "Sexualidad humana", en donde, como el nombre indica, se trataban temas que pretendían esclarecer cualquier duda respecto al sexo y sus alrededores. Hablar de sexo suele alterar el estado mental de las personas, en el mejor de los casos da risa, no por nada los albures triunfan tanto como chistes, a pesar de su barata ejecución. La clase de sexualidad no fue la excepción, tratándose del tema que era, hubo reacciones de todo tipo, pero el predominio se lo llevó sin duda la risa. De entre todos esos episodios cómicos rescataré uno en específico, el más hilarante para todos, el único que a mí no me dio tiempo para reír. El tópico específico de ese día era la evolución fisiológica de una relación sexual, es decir, lo que sucede en el cuerpo cuando se inicia, mantiene y termina un coito. La dinámica de la clase se establecía de tal forma que se incitaba y premiaba la participación de los al...

Sobre Freud, Einstein y el destino.

Para quien no frecuenta mucho mi pensamiento, ha de saber que tengo particular interés tanto en el pensamiento freudiano como en las teorías que sirven de sostén a 'las físicas', la clásica y la cuántica. También en la filosofía, pero esa inclinación no me gusta señalarla porque no hay hombre o mujer que no la tenga, lo sepa o no. En base a las disposiciones anteriores he logrado entrever en la vida diaria una especie de convergencia de esas tres áreas. Todo tiene que ver con las causas, los efectos y el orden que les asignamos a dichos eventos. Ya Nietzsche en alguno de sus libros había sido enfático al mencionar que solemos confundir, y por tanto intercambiar, las causas por los efectos. Se me adelantó. Sin embargo como él mismo dice en otra parte de su obra: "Las sentencias son cimas de la mente, y aquellos a quienes van dirigidas tienen que ser hombres altos y muy fuertes.", es decir, sus decires están muy condensados por lo tanto hay de desglosar detalladamente...

Hacé un préstamo

Ineludible juez, a todo alcanzas, a tu gran ojo no le falta suerte, un saludo premias, y ociosa muerte de inocente hormiga cobras venganza. "No confíes ya ciego en tu balanza", te pido; recuerda que deuda fuerte tienes conmigo, mira ya y advierte: lo que crees gran crimen fue alabanza. Más si mi mal es y será tan grande, que tus sumas ahora tienen tino y no merezco mi sufrir ablande, le suplico gran mounstruo adamantino que solo por ahora no demande, hacé un préstamo, fiero y cruel destino.

A tus crímenes proyectivos

Deja de modelarme a tu figura. El frustrado artista que nunca pudo superar su tormenta de amargura regresa ahora siendo un caprichudo. Juegas desgraciado a Dios vanidoso, altivo y desmedido, que habitando su ya ahogado mundo doloroso, por todas partes hoy lo va prestando. Confundiendo tus manos con el viento quien humildemente acaricia y toca, crees ser tú aquello que feliz siento cuando mi soledad al aire evoca. Conocer el mundo entero, tu sueño, pretendes completar al ignorar su inmensa complejidad, y por ello celebras a tus sombras proyectar. Deja a los pájaros hacer su vuelo, no los limites a tu tragaluz, eres libre, engañate con tu velo, pero a mí no me claves en tu cruz.

Nocturno

No es que no pueda dormir de noche, es que no debo: "Es de noche: medito triste y solo a la luz de una vela titilante y pienso en la alegría y en el dolo, en la vejez cansada y en juventud gallarda y arrogante. Pienso en el mar, quizás porque en mi oído siento el tropel bravío de las olas: estoy muy lejos de ese mar temido del pescador que lucha por su vida y de su madre que lo espera sola. No solo pienso en eso, pienso en todo: en el pequeño insecto que camina en la charca de lodo y en el arroyo que serpenteando deja correr sus aguas cristalinas... Cuando la noche llega y es obscura como boca de lobo, yo me pierdo en reflexiones llenas de amargura y ensombrezco mi mente en la infinita edad de los recuerdos. Se concluye la vela: sus fulgores semejan los espasmos de agonía de un moribundo. Pálidos colores el nuevo día anuncian y con ellos terminan mis aladas utopías." — Neftalí Reyes

Carta al Amor

Hola, después de saludarte me gustaría comunicarme el último pensamiento que ronda y acosa mi cabeza: Muchas veces había escuchado ya la popular afirmación de Calderon de la Barca, "la vida es sueño", sin embargo no la entendía nunca como hasta ahora, después de reconocerla en un poema de su contemporáneo temporal, pero más importante, contemporáneo también de estilo: Quevedo. Cierto es que la convicción de que la vida es sueño puede envolver una metafísica apabullante que provoque una suerte de nihilismo material, pensamiento conveniente para cualquier religión dicho sea de paso, no es esta la implicación que me posee y ocupa. Su verdadera importancia recae en que me permite explicar algunas cosas; a ti en mí, por ejemplo. Para explicar mejor a qué me refiero permíteme hacer pasar a un tercer invitado literario, el último, lo prometo. Borges en algún ensayo propuso que (acaso) le parecía reconocer en la literatura una suerte de energía propia ...