Lo único que puede expresar, hablar, es el silencio; el viento, las cenizas, la forma pura que, escondida, necesita de la ausencia para ser percibida por la mayoría. Todo lo demás es una vana construcción efímera. Fragmentado, desplazado y después condensado, el Sol hizo poesía para que los hombres pudieran acercarse a él sin quedar ciegos. A la poesía del astro rey la llamaron ciencia. Ciencia que, despedazando y ausentando lo que toca, sirve como único soporte de la verdadera expresión solar. Resignado, aceptó la necesidad de mutilación. Se dio cuenta de su existencia excesiva. Supo que la distancia y los materiales atenuantes que por fuerza cruza su luz y su calor eran necesarios para la aparición de la vida.