La historia inicia una tarde, salí a dar un paseo sin ningún objetivo en particular, de esos que solemos llamar "recreativos", claro que al colocarle ese adjetivo me di cuenta de que en realidad la actividad sí tenía un propósito concreto y entonces caí en la cuenta de que había sido víctima de una mentira contada por mi mismo, pensé: ¿con qué motivo me tomé el pelo?, ¿esto me sucede seguido y no me doy cuenta? Estas y otras cavilaciones todavía más inútiles (si es que cabe) pasaban por mi mente entreteniéndola y provocando que resbalaran las llaves de mi mano, con un movimiento rápido me agaché para recogerlas y en el mismo acto, con el rabillo del ojo, noté una pequeña sombra que se alejaba de mi talón rápidamente, desapareció antes de que pudiera enfocarla con mi mirada. No pensaba darle mayor importancia al asunto, un simple reflejo o hasta un engaño perceptual, pensé, no sería el primero ni el último en mi vida, pero mis llaves habían quedado un paso atrás de mí y al ...